Muñoz

Em uma entrevista fabulosa e interminável, que pela sua especificidade e extensão deve interessar a umas duas ou três pessoas, o mestre José Munõz fala umas coisas muito preciosas que vou colando aqui nesse momento em que ando tão distante dos quadrinhos. Mas igual sinto como aquele sopro no coração lendo isso, oh amor que não acaba.

La historieta era esa cosita simpática pero vagamente deshonrosa, esa pasión equivocada.

Por un lado hubo ese patético, comprensible pero patético ennoblecimiento. ¡Hemos tenido cada defensores que mejor perderlos que encontrarlos!

…del absurdo de nuestra existencia, hay gente que advierte, “Bueno, acá pasa algo, por ahí en una de esas me estoy equivocando. La gente que hace dibujitos a veces piensa”. Mirá vos que descubrimiento. Es cierto, siempre lo fue.

En cuanto a tu pregunta, hay diferentes contenidos que la palabra autor tiene. Uno es en parte autor de sus circunstancias –algunos dirían autor de su destino–. Por lo tanto uno cuando cuenta historias se autoriza a sí mismo a expresarse. Yo lo que hice con lo que me hicieron ver los grandes maestros que tuve la suerte de conocer, con la belleza que me dieron, con la intensidad de los estímulos que recibí de ellos, de las revistas, del cine, de la literatura, de la pintura, de la realidad real de la vida –esa maravilla vergonzante de nuestro existir en la materia consciente– yo fui autorizándome, incorporando, agradeciendo a los maestros –porque no inventé el agua caliente.

Nosotros somos, creo, herederos de una línea expresiva que viene desde el fondo de la humanidad y de la cual somos fragmentos conscientes que se van sucediendo los unos a los otros, ilustrándose los unos a los otros.

Y lo mejor que se puede hacer –y lo más justo– es agradecer a la gente que te amaestró laburando bien.

Hay que repetir que se ganaba mucha menos guita haciéndolas, vendiéndolas… Si la mina envejece y trae menos guita el cafishio la larga, así cuentan los tangos. Pero nosotros la amábamos, quizás estábamos Condenados a amarla, lindo título para un bolerito, ¿no?

E isso são só uns breves cortes do começo da entrevista, que é realmente épica, pela beleza da fala de Muñoz, sua evidente grandeza pessoal além de sua excelência gráfica. Depois fala longamente de Breccia – o maior de todos – e a combinação de seu talento e circunstâncias me toca um pouco mais que gostaria, então parei ali. Mas volto.

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